La Internet de las Cosa (en inglés Internet of Things), IoT, siempre se la consideró como una evolución de Internet, pero la realidad es diferente. Se sustenta en una infraestructura que combina hardware, software, comunicaciones y seguridad.
Al trasladarse los trabajos y los sistemas a la Nube (Cloud) todo se automatiza rápidamente, y la información fluye pro los nodos de Internet, sin parar. Y como las redes tienen software incorporado, todo fluye más velozmente aún.
Entonces, hoy en día no solo es cuestión de implementar sistemas, sino que hay que subirlos a la Nube, asegurarse que los frameworks trabajen armoniosamente, y que el análisis de datos sea rápido y contundente, para que las decisiones que se tomen, reflejen la realidad del negocio que cada uno tiene.
Todo debe ser medible, y con las aplicaciones de análisis de datos y sus regresiones matemáticas, poder resumir en datos (Big Data) lo que ocurre en el mundo de clientes y proveedores. Seleccionar las herramientas IoT es fundamental.
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Hardware en IoT.
Los sensores son los dispositivos que captan los datos. Se instalan en fábricas, empresas, ciudades y hospitales, por ejemplo. Su función captar datos de todo tipo y guardarlos para su análisis.
Son órganos sensoriales de la infraestructura llamada IoT.
Hablando en general, podemos asegurar que las pasarelas (gateways en inglés) actúan como comandos intermedios entre la realidad y la Nube (o un sistema central), digitalizando la información que perciben.
Al estar conectados en redes, estos dispositivos de conectividad, que pueden ser routeres o inalámbricos, aseguran que la información fluya a todas partes. Sistemas como Cisco IoT o HPE IoT, mantienen todo funcionando en base a sus protocolos, incluso los de seguridad.
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Software.
Es esencial para transformar los datos en información que permita tomar las mejores decisiones. Es como el cerebro de la plataforma IoT.
Hay un software para cada tipo de sistema y para cada IA. En cada caso hay que aplicar el software que es compatible, para que funcione.
De acuerdo a los sistemas que tenga instalados en su red, o en la Nube que contrate, deberá utilizar sus herramientas, para obtener la información que requieran.
Hay entornos empresariales y otros individuales, pero las suites de aplicaciones y herramientas, son de carácter empresarial y aceptan suscriptores individuales. Es lo que más conviene. Por ejemplo, Microsoft 365 con Azure, tiene un entorno empresarial y de Nube muy amplio, al igual que Google Workspace, o la suite de IBM Máximo e IBM Watson, o la de AWS IoT Core, esta última muy utilizada por los gobiernos.
La escalabilidad de estas suites y aplicaciones, permite utilizar diferentes herramientas y obtener una comunicación automática y fluida entre los dispositivos, los usuarios y el centro de datos propio o el de la Nube. Son middleware.
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Comunicaciones de datos.
La gran utilidad de IoT no está en el hardware, sino en lo que podemos obtener de analizar los datos que se han recopilado. Es como trabajar con estadísticas del tema que elija, se obtienen datos y se procesan de alguna manera para encontrar lo que nos hace falta tener, para tomar las mejores decisiones posibles en la empresa.
Si sus sistemas son in situ, seguramente armará bases de datos estructuradas y las procesará. Si en cambio, lo tiene todo mezclado en la Nube propia, híbrida o general, usará herramientas de IA para analizar esos datos y obtener lo que necesita, armando algoritmos de búsqueda adecuados.
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Seguridad y privacidad.
La seguridad en un mundo digital no solo es prioritaria y necesaria, sino que asegura poder realizar todo tipo de operaciones comerciales e industriales globalmente y en remoto, sin que las interrumpan.
En la IoT la conexión es digital y entre muchos millones de dispositivos y nodos, y se debe asegurar que la misma sea real, consistente y segura.
El control debe ser permanente en toda la comunicación, y se han creado diferentes protocolos de seguridad y opciones de encriptado y VPN’s.
Microsoft tiene su plataforma de seguridad, Microsoft Azure IoT Security, Cisco IoT tiene la suya dentro de las redes, Meta encripta sus mensajes de punta a punta, y así todos hacen lo mejor que pueden, para asegurar al usuario un nivel de seguridad que difícilmente pudiese mantener solo por su cuenta.
La ciberseguridad debe estar muy actualizada y debe ser probada en todo momento. No es 100% seguro, pero debe tratar de serlo en un 99,999%.
Para dejarlo claro, debe custodiar los datos y las comunicaciones en el momento en que se realizan.
¿Cuál sería la herramienta IoT adecuada?
No hay una herramienta ideal para todos los casos. Se debe elegir una suite de herramientas, más de una, de acuerdo con la estrategia que se tenga en la empresa.
Para elegir la suite de herramientas IoT es necesario tener objetivos claros, que sea escalable, segura y nos permita mejorar, a medida que el mundo cambia. Es imprescindible actualizarla en forma permanentemente.
La suite elegida se debe poder integrar con sus plataformas de sistemas, para que la información fluya rápidamente, en la empresa.
Algunas preguntas esenciales para armar esta planificación pueden ser:
- Objetivo: ¿Qué quiero recopilar, datos, automatizar procesos, gestionar dispositivos remotos, o todo a la vez?
- Escalabilidad: ¿Mi infraestructura crecerá de decenas a miles de dispositivos?
- Ciberseguridad: ¿Qué nivel de protección requieren mis datos y mis usuarios?
- Integración: ¿Cómo se conectarán estos datos con mis sistemas empresariales actuales?
La IoT no son solo datos o sensores conectados, es mucho más, es vivir en un mundo digital generando negocios y brindando relaciones comerciales a miles de personas, algunas no conocidas antes, en todo el mundo planetario.
Las redes sociales apoyan todo esto, pero no generarán datos que puedan ser analizados, salvo que las conectemos al sistema con la plataforma IoT. Se puede hacer fácilmente.
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